Una danza en El Quijote

  En muchas ocasiones Cervantes hace alusión, por boca de D. Quijote, a la manifestación musical más popular y conocida de Castilla-La Mancha:

La seguidilla manchega.

Conozcamos algunos datos interesantes sobre este baile:


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 Origen:
 Sobre el origen de este baile no se ponen de acuerdos los historiadores. Mientras unos afirman que pertenecen al siglo XVI, otros en cambio sostienen que tuvieron su origen en la Mancha, durante el siglo XV, siendo un aire de canto y danza muy popular. Tampoco se ponen de acuerdo si el origen es puramente indígena o, por el contrario, son producto de la influencia morisca, como resultado de las invasiones que padeció la Mancha. Lo cierto es, que desde muy antiguo, se bailaba la seguidilla en la región central de España y que desde allí se extendió por toda la Península Ibérica transformándose en sevillanas, malagueñas, el fandango, las boleras de La Solana o meloneras de Daimiel con un movimiento  más reposado y señorial, seguidillas jaleadas de Cádiz o las seguirillas o  gitanas. Las seguidillas que más han trascendido en la coreografía española han sido, sin duda alguna las manchegas.

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Aspectos formales de este baile:

  Desde el punto de vista literario la composición métrica de las manchegas consta de cuatro versos, en el que el cuarto es asonante del segundo, los cuales son de cinco sílabas y el primero y el tercero de siete.  La temática es la propia naturaleza, la vida del campo. Los actores suelen ser gañanes, pastores, campesinos y mayorales.  En La Solana las seguidillas se bailan de la siguiente manera: el baile tiene tres tercios, con sus nueve coplillas o cantares. Cada tercio consta de tres fases de ocho compases seguidos de música y otros cuatro o cinco de toque de guitarras o mandurrias.


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Instrumentos que intervienen:

  Guitarras, mandurrias, panderetas, platillos y el típico tiplillo, que en algunas comarcas recibe el nombre de requinto.


Trajes típicos:

  Las mujeres suelen usar faldas largas, corpiños y manilas, con alpargatas blancas o de color, peinadas con el moño de la estrella o de picaporte. Los hombres pantalón negro o de color oscuro, de pana, camisa blanca almidonada, llevando en la frente un pañuelo de seda dob lado, de diversos colores, con un nudo al lado.

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