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Esta suite
sinfónico-orquestal está parcialmente inspirada en
meditaciones acerca de su propio horóscopo. El compositor estuvo
influido por un astrólogo del siglo XIX llamado Raphäel, compilador de
efemérides y autor de un libro sobre los planetas y su importancia en
los acontecimientos mundiales. La obra fue compuesta entre 1914 y 1916,
en plena guerra mundial. No se trata de música programática. Está basada
en los siete planetas conocidos entonces, sin contar la tierra, que no
aparece representada. Holst pretende representar en música el
significado astrológico/mitológico de cada planeta, y lo hace de un modo
muy personal y sugerente. Los ritmos amenazadores y la tensión de Marte,
los bajos que sugieren el paso inexorable del tiempo y las campanas de
Saturno, las voces femeninas y las arpas en Neptuno... |